miércoles, 31 de agosto de 2016

El Final de los Giuseppe

Los días estaban literalmente contados para la familia Giuseppe, un elenco mafioso de un nivel de peligrosidad jamás visto hasta aquel entonces. El gran caserón de la Toscana era un nido de cadáveres soterrados, un anclaje de lo oscuro y de sangre sumergida. Tras las paredes rezumaba olor a infierno, mientras la fachada era mausoleo de belleza impoluta. Putrefacción bajo una alfombra de oro y seda.

A las tres cuarenta y cinco de aquella tarde, la madre, Margueritte Giuseppe, vendía a cada uno de sus hijos, primos y colegas, al agente encargado de la misión más importante de su próspera vida.

Luca di Moreno era el albacea de la familia, y ahora, los metería entre rejas a todos. Proseguiría sus días bajo el ala de Margueritte... Bajo su protección, y sobre su lecho.

Luca di Moreno, fruto de uno de las innumerables atrocidades del patriarca, Jim Fritz, un americano que llegó a la Toscana, cincuenta y dos años atrás, con una maleta llena de secretos, y un linaje de sangre. Propia y ajena.

El inspector di Moreno, engendro de una de sus hermanas violadas.

El albacea es aquel que se encarga de hacer cumplir la última voluntad de un difunto, y de custodiar sus bienes hasta que se repartan entre los herederos. Misión de Luca di Moreno.

Ya en su lecho de muerte, Fritz deseaba que su retoño infiltrado llegara a la cima de la pirámide patriarcal, a la cabeza de los Giuseppe... Entonces recobraría su auténtico apellido.

A las siete treinta de aquella misma tarde, la familia fue arrestada a la salida del teatro, uno por uno, todos ellos, desalmados, y afortunadamente, desarmados.

A los seis meses, Margueritte agonizaba un último aliento sobre el lecho compartido. En aquel preciso momento el albacea cumplió su verdadera misión.

El río de sangre de la familia más peligrosa de toda Italia llegó a su fin, desembocando en manos de la venganza y la meticulosa paciencia del hijo pródigo.

Condecorado, jamás tomaría posesión de su verdadero apellido. Para él, como para el resto de italianos, los Giuseppe habían muerto.

Di Moreno, sin embargo, si tuvo larga continuidad... Recuerda un bisnieto ante la portada de un viejo periódico, encontrado en un baúl dorado, en el sótano de un magnífico caserón de la Toscana.



Fin