domingo, 7 de febrero de 2016

Ego

Mi ego es como una piedra imantada, una piedra que me obstruye la garganta, o se ancla en mi espalda, en las cervicales, o en las lumbares, me pinza los nervios, o bien no me deja hablar. Se torna algo tan doloroso que el sencillo acto de caminar se vuelve un horror. Imantada, por que todo lo atrae, tanto lo que es bueno como lo que no lo es. Me confunde y me hace ambiguo, deseo estar en compañía, y luego tan solo quiero estar en la más completa soledad. Atrae y plasma lo mejor y lo peor de mí, es el ego, como una piedra imantada con la que es difícil incluso respirar.
Escribe mi ego, por ser leído, por ser comprendido. Por recibir comentarios, el interés, la crítica, el aplauso...
Y... Dime... ¿Si no siento nación, ni política, ni religión, ni raza, ni género u otra condición? ¿Quien soy yo? Y... ¿Más allá del "yo"? ¿Una energía, un alma, una reencarnación, un eterno retorno?...
Si no puedo estar seguro de nada, y caigo en la existencialista depresión...
De nuevo me pongo en pie, y siento que lo único que puedo hacer es procurar tener un buen día, y que tú... Tú también lo tengas.