lunes, 30 de marzo de 2015

Proyecto Venus "Primer Día de Escuela"

La tutora dio inicio a la clase de Historia de la Humanidad.

* Todas las aquí presentes ya tenéis un ciclo de vida, ha llegado el momento de que os hable de nuestras antepasadas, seguro que a muchas de vosotras ya os habrán explicado temas del pasado de la humanidad. Antes, se referían al género humano en masculino, eran los hombres, ahora lo hacemos en femenino, las personas, unificando así ambos géneros en uno. Tiempo atrás, entendíamos poco sobre nuestro Universo, dedicábamos casi toda nuestra energía en entender cuestiones básicas como, ¿De donde venimos? ¿Hacia donde vamos? ¿Quienes somos? ¿Porqué somos? Incluso desconocíamos el sentido de la vida y la muerte e ignorábamos el intervalo que unen la una con la otra. Crearon las religiones para entender de manera creativa la creación y el devenir de la humanidad, con la ciencia lograron resolver ciertas preguntas, por fin comprendieron que estas estaban ligadas tanto a leyes matemáticas y lógicas, como a argumentos de la metafísica y conceptos de la física cuántica, hoy todos esos principios, líneas y circunferencias de aprendizaje y definiciones convergen en la Cosmología de la Existencia, materia de primer nivel que daremos a continuación, tras finalizar este primer tutorial.
Interviene Gea.

* Antes, hablaban sin cesar.

* Sí, un noventa y nueve por ciento más que ahora. No aprendimos a utilizar la telepatía de manera corriente hasta trescientos años antiguos después del inicio de la nueva era. Ahora contamos el tiempo en ciclos, antes se regían en segundos, minutos, horas, días, meses y años, al igual que en milímetros, decímetros, centímetros, metros y kilómetros, para mesurar el tiempo y el espacio dentro de las limitaciones que comprendíamos. El dinero era el símbolo físico que movía las redes de trabajo y recompensa, una esclavitud que nos sumió en la gran y última guerra, antes de la creación de este, nuestro sistema actual de tecnología, prosperidad y desarrollo. En la antigüedad no todas las personas tenían acceso a las necesidades básicas de supervivencia y la tierra restaba dividida por fronteras y distintas políticas de conservación territoriales, conservación que, paradojicamente, era corrupta y destructiva.

* A mi me gusta silbar.

Gea entornó sus labios y silbó una dulce melodía. Las plantas, de aquel inmenso jardín en el que se encontraban, crecieron un palmo al instante.

La maestra habló por primera vez.

- Abrid vuestros libros de tapa celeste.

El planeta Tierra lucía un maravilloso y resplandeciente sol.

Amaria, la tutora, empezó a leer:

Un ciclo eran tres años antiguos... La palabra escrita nos salvó.


Fin

Microrrelato inspirado en el Proyecto Venus de Jaque Fresco & Cia.
Discurso de Jaque Fresco


jueves, 26 de marzo de 2015

Secuestro

Acompañaba a mi pequeño al colegio, caminábamos bajo la lluvia.

Con una mano sostenía el mango de su paraguas y con la otra se aferraba con fuerza a la mía, le encantaba sentir el incesante murmullo sobre su cabeza, a través de los lunares amarillos, dibujados en la verde tela impermeable, podía ver como rebotaba el agua, sorteaba los charcos a petición mía, no le había puesto las botas adecuadas y no quería que se empapara los zapatos.

Aquella mañana saldría de paseo por el pueblo, junto a un par de maestras y el resto de sus compañeros, iban al Ateneo, a disfrutar de la oda a la primavera de un matinal cancionero.

Al mediodía desperté de una ligera cabezada, frente al televisor enmudecido, miré el reloj, eran la una en punto, me había dormido.

Corrí en busca de mi hijo.

A poco de llegar a la escuela me detuve, en frente de una metálica papelera, un paraguas con tres varillas rotas, verde tela, amarillos lunares y mango color crema.

Mi pecho se tornó caja del ensordecedor eco del tambor, una palpitación sombría que me desencajó el rostro.

Vi al hombre que se lo llevaba de entre las filas de los descuidados críos, pude observar a las maestras distraídas, pude oler el rastro que dejaba aquel ser imperdonable, el llanto de mi pobre hijo al dejar atrás a sus amigos, junto a un cruel desconocido.

En la pelea por deshacerse de aquel hombre maldito, escuché el crujido de las varillas de su paraguas, advertí como se deshacía de él, aquella figura sin alma.

Llegué a zancadas hasta las puertas del colegio, entré con la esperanza de que todo hubiera sido error mío. No quedaba nadie, los padres y sus hijos ya se habían ido.

Miraba quieto, mi cuerpo empapado, la incesante lluvia me acompañaba.

A través del cristal de la puerta de su clase, solo podía ver el vacío, mis mandíbulas apretadas crearon un horrible chasquido.

El agua brotaba sobre mis párpados, haciendo borrosa mi mirada en la distancia, el pánico, la angustia, la desesperanza, al otro lado de la puerta de vidrio, sus ojos me observaban perplejos, no me movía de mi sitio.

Mientras esperaba que entrara a por él, juzgando mi breve olvido.

Un secuestro alteró mis pensamientos, tan intenso como la peor de las pesadillas, tan real como un sueño vivido.

Aquella mañana acompañaba a mi pequeño al colegio, caminábamos bajo la lluvia, con una mano sostenía el mango negro de su paraguas, con la otra se aferraba con fuerza a la mía.
                                                 
                                                                           

Fin

martes, 24 de marzo de 2015

El Encuentro

Él paseaba, admirando las esquinas de los edificios, el contorno de las señales de tráfico, el volar de los pájaros, fotografiaba mentalmente los recovecos de la ciudad, como si no hubiera pisado antes sus calles.

Ella andaba despacio, observando sus zapatos, evitando pisar las líneas de las baldosas de las aceras, sorteando las separaciones alquitranadas, para no caer en el abismo, brincando sobre las rayas blancas de los pasos de cebra, caminaba de espaldas cuando el sol quedaba tras de sí, levantaba la barbilla y cerraba los ojos, dejando que las ráfagas de viento hicieran bailar su cabello.

Él perseguía un instante, un recuerdo que llevarse a casa, un aroma de tierra, un pedazo de cielo.

Ella no pensaba en el destino, posaba su cuerpo sobre los senderos, dejándose llevar por el vivido misterio.

Sus ojos se encontraron, en un insospechado cruce de caminos, no se amaron, no surgió la amistad entre ellos, ni la cercanía de sus identidades, ni una palabra, ni un gesto.

Sin embargo, sus almas quedaron unidas para siempre, en una décima de segundo, eternamente en el tiempo.

Él se llevó consigo aquel instante anhelado, el aroma de un breve encuentro.

Ella experimentó algo extraño, un ser invisible se había apoderado de sus sentidos, una fugaz mirada la transportó a su aclamado misterio.

Cada uno de ellos siguió su propio camino, ella con lo vivido y él con su recuerdo.





domingo, 22 de marzo de 2015

Feliz Cumpleaños 3 (Hell's Party)

El gatito maullaba sobre la rama de aquel alto árbol, pobre felino, no podía bajar, era el mejor amigo de Andresito, el niño que desconsolado lloraba.

- ¿Quieres que ayude a tu mascota para que regrese a tu lado? - Masculló un hombre de negra gabardina y sombrero de copa-.

Andresito admiraba unas botas de punta dorada, alzó la vista hasta alcanzar ver dos brillantes ojos amarillentos, se ocultaban en el vacío del rostro de aquella inquietante figura, entre una bufanda oscura y aquel ridículo sombrero de época.

- Con un solo chasquido de mis dedos tu gato estará en tus brazos, - continuó aquel ser de mil nombres - a cambio tan solo me deberás un pequeño obsequio.

Andresito asintió con la cabeza y el hombre chasqueó los dedos.

                                                                        *    *    *

Ambas habían sido tocadas por la roja mano del Diablo en el mismo momento de su nacimiento y tras su muerte volvió a tocarlas, a acariciarlas, a poseerlas, a darles un nuevo sentido a su terrorífica existencia.

En un instante ¿Se acabó la fiesta?

La fiesta no había hecho más que comenzar.

                                                                       *    *    *

Andrés cumplía dieciocho años e iba a celebrarlo por todo lo alto, una juerga con sus amigos en una feria de atracciones, era la fiesta mayor de su ciudad, no faltaría música, alcohol y chicas, no tenía que preparar nada, allí lo tenían todo, su madre le había regalado el viejo coche de su padre y cincuenta euros para que fuera a divertirse con sus colegas, la noche era suya.

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Mientras... En el grupo "Party Andrés" del Whatsapp:

[MANU]
Hey peña, esta noche pillamos una mierda del flipar!

[CARLITOS]
Pum! Pum! jajjaja XD 

[VANE]
Carlitos, portate bien esta noche, T_T !!!

[MANU]
¡¡Traeré buenaaa mandangaaa!!

[YOLI]
¿Habéis comprado el regalo de Andrés?

[MANU]
Sí tia, tranki! ;)

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                                                                         *    *    *

Andrés se había reunido con sus amigos en la feria, eran las 23.45 cuándo marchó a uno de esos lavabos portátiles que instalan en los eventos al aire libre, se separó del resto del grupo, ya se habían tomado unos cuantos cubatas, Carlos y Vane fueron a subirse en los autos de choque, Yoli y Manu se liaban unos canutos, escondidos tras uno de esos contenedores de obras.

El cumpleañero admiraba el ipod que le habían regalado sus amigos, camino del W.C.

Lo llevaba en la palma, cuando, en la borrosidad entre su mano y el suelo, un brillo sobre una puntera dorada en frente de él llamó su atención, alzó la vista hasta alcanzar ver dos brillantes ojos amarillentos, se ocultaban en el vacío del rostro de una inquietante figura, entre una bufanda oscura y un sombrero de copa.

- Hola de nuevo Andresito, ha llegado la hora de cumplir tu deuda. - Masculló aquel hombre de gabardina negra -.

Andrés, asombrado, ante aquel misterioso personaje que había aparecido de la nada y que le impedía el paso, guardó el ipod en sus bolsillos y levantó el brazo y lo apuntó con el dedo índice.

- ¿Quien cojones eres tú? ¡Payaso! - Le propinó el chico, agravando la voz lo más que pudo -.

- ¿No me recuerdas, pequeño? Salvé a tu gatito y pactamos que me entregarías tu alma, al cumplir la mayoría de edad.

- ¡Joder! No sé quien eres... Sí, si que lo sé... ¡Eres un puto enfermo que ha venido a joderme la fiesta! ¡Pírate de aquí chalado!

- Está bien, Andresito, si no vas a cumplir tu parte por propia voluntad, mejor. Tengo dos nuevos fichajes entre mis cobradores de almas, será más divertido y el precio será mayor. No será únicamente tu alma la que vendrá conmigo esta noche, a ellas les gusta jugar y tus amigos se vendrán contigo. Míratelo así, no estarás solo... En el infierno.

El hombre de los mil nombres soltó una gran risotada, un estridente y agudo gruñido que estremeció el corazón palpitante de Andrés, luego dio media vuelta y se esfumó entre la neblina.

                                                                            *    *    *

Las doce en punto, en los autos de choque sonaba la odiosa version máquina del Pollito Pío.

Carlos y Vane eran felices, con la música y los focos de colores, volteando sin cesar, se encontraban en la pista y chocaban el uno con el otro, embriagados por el alcohol, disfrutando como enanos. Entonces, ambos vieron uno de los coches, tuneado con la cara de Satanás, su motor rugía con la potencia de mil caballos enfurecidos, resoplando sobre sus rostros, la conductora era una linda chica de cabello rubio, los dos estaban frente a ella, los dos restaban con sus autos detenidos, la chica de ojos brillantes y exuberantes pechos, inclinó ligeramente la cabeza, sin apartar su mirada de la de ellos, hizo un pompa con un chicle, la explotó hacia dentro y tras aquel metálico sonido, arrancó su coche, veloz y con furia se dirigió hasta alcanzarlos de pleno, nadie más en la pista pudo ver a la mujer del infernal auto, ni la gran embestida, lo que si pudieron admirar es como Vane y Carlos salían salvájemente despedidos de sus coches, para caer fuera de la pista.

Los dos aterrizaron con los cráneos contra el asfalto, la feria había sido montada sobre un gran párking, en el alquitrán solidificado, un gran charco de sangre brotaba de aquellas dos jóvenes almas, sus cabezas aplastadas en el suelo, la gente gritando, aterrorizados por el truculento espectáculo, corrían de un lado para otro clamando auxilio.

Andrés salió del baño y alguien agarró su mano y volvió a meterlo en el lavabo junto a ella.

- Tsssss, silencio Andrés. No salgamos de aquí, si queremos seguir con vida.

Yoli y Manu acababan con la última tacha de porro, sus ropas estaban impregnadas por el dulce aroma de la potente maría.

- Entonces le dice su novia - explicaba entre lágrimas Manu, apurando la chusta - ¡Te dije ponche de huevo, cabrón!

- Jajajajajaja - Rió Yoli -.

- Huele a uña quemada, pásate eso Manu -le dijo Yoli a su colega- .

- ¡Ya está muerto tía!

Tiró el filtro al suelo y lo pisó.

- ¡Hola amigos! - Gritó una voz de mujer -.

Ante los chavales, embriagados por el alcohol y completamente fumados, había aparecido de la nada una chica, con el rostro quemado, los ojos brillantes y un generoso escote, mascaba chicle. Sus manos escondidas tras su espalda, sostenían algo pesado, la metálica cabeza con restos de sangre reseca descansaba apoyada en el suelo.

Átonitos ante aquella terrorífica y esbelta figura, permanecían quietos y boquiabiertos los dos amigos.

- ¡Menudos pechotes! - Soltó Manu -. Lástima de esa puta cara derretida...

Mónica alzo el mazo un metro por encima de sus cabezas, luego lo pensó mejor, retrocedió un paso, giro su cuerpo y bajó el mazo hasta dejarlo en línea horizontal a la altura de sus hombros, luego, bateó con fuerza.

El duro golpe fue directo a la rodilla derecha de Manu, hizo añicos su rótula y este cayó estrepitosamente, quedando su cuerpo a medio camino de estar tumbado, entonces propició un segundo y mortal impacto sobre su sien, su coronilla se acopló perfectamente con su mandíbula inferior, aquella desagradable fotografía le resultó extremadamente familiar a su ejecutora.

Yoli salió corriendo en el acto, aullando como un cachorrillo indefenso.

Los asistentes sanitarios recogían los cuerpos de Carlos y Julia envueltos en aquella tela brillante de mal augurio, no quedaba nadie, la feria había sido completamente desalojada por la policía, que acordonaban la zona.

Yoli se había detenido ante un contenedor de basura, abrió la tapa y se escondió allí dentro, con el ritmo cardíaco acelerado y la respiración entrecortada, su morado se iba disipando poco a poco. La tapa se abrió con un movimiento brusco, Mónica asomó su desfigurado rostro por el fuego e hincó sus brillantes ojos en los de ella.

- ¡Ahora estarás tan guapa como yo, zorra!

Vomitó gasolina sobre su cabeza y bañó su cuerpo, encendió una cerilla y la arrojó dentro del contenedor, ardió su carne, gritos de insufrible dolor. Otra alma para su Señor.

                                                                        *    *   *

- Tssssss, no digas nada Andrés... Happy birthday to youuuu, happy birthday to youuu, ha-ppy birth- day my soooul... Happy birthday to youuuu... - Canturreó sensualmente aquella mujer en la oscuridad absoluta del lugar - .

Una luz, roja infierno, se coló por las rendijas de aquel estrecho baño, Andrés pudo ver el rostro de la mujer que lo había vuelto a meter allí, su cabeza estaba totalmente aplastada, los ojos fuera de sus cuencas y tronchados, supuraban una viscosa salsa que olía extrañamente a sangre y esperma.

Laura sacó su cuchillo y posó la afilada hoja sobre la camisa de Andrés, este no podía mover ni un solo músculo, paralizado ante aquella grotesca figura que lo amenazaba de muerte, cortó los botones de la prenda, uno a uno y clavó la punta del puñal en su carne, por debajo del ombligo, deslizó el arma hacia arriba y fileteó su vientre, descuartizó su abdomen, trocitos de chicha a cuadrados resbalaban por las piernas de Andresito, listas para ser rebozadas y empanadas, una bandeja de deliciosos nuggets con los que se deleitarían las babosas fauces del averno.

Las manos rojas del diablo se posaron sobre los cachetes de madre e hija, los tres satisfechos con su trabajo, regresaron a su hogar, con los bolsillos repletos de nuevas almas a las que atemorizar eternamente. El aniversario de Andrés y sus amigos continuó entre los inconsumibles fuegos de las tinieblas.

En un instante ¿Se acabó la fiesta?

La fiesta no había hecho mas que comenzar... Por los siglos de los siglos, siempre habrían almas en deuda, felices cumpleaños, terror y sangre.



FIN

viernes, 20 de marzo de 2015

Auras

Alejandra despertó aquella mañana de domingo con una extraordinaria y reversible afección, dejó de ver a los seres vivos en su totalidad corporal, tan solo podía apreciar sus auras, irradiaciones luminosas.

Cada ser desprendía uno o varios colores y diferentes intensidades de luz.

A ella no le pareció extraño aquel síntoma, ya que fue fruto de un constante ejercicio de meditación profunda, que llevaba practicando durante largo tiempo, sabía que ese podría ser uno de los resultados, tras alcanzar la iluminación deseada.

La tarde de aquel mismo día, Alejandra, maestra de yoga, impartía su última clase.

Realizó, como de costumbre para empezar, el saludo al sol.

Sus alumnos eran hogueras de energía ante los ojos de su profesora.

Uno irradiaba una fantástica aura azul con bordes amarillos, otra una de rosa claro con manchas púrpuras...

De pronto, Alejandra advirtió una nueva presencia, al fondo del aula, sobre una esterilla que antes permanecía sin ocupante, se había encendido un huracán de poderosa luminiscencia blanca y cegadora.

Se acercó y posó sus manos sobre aquel magnífico resplandor, no logró palpar al portador que emanaba tan embriagadora luminosidad.

Volvió a ocupar su lugar, ante la sospecha de que, quienes la esperaban para continuar con el siguiente ejercicio, debían permanecer inquietos ante su ir y venir, e intentar alcanzar algo en el vacío.

Se tumbó, entrelazó las manos sobre su pecho y se quedó inmóvil.

Al despertar, la afección había desaparecido, pudo ver a sus alumnos contemplar su cuerpo tumbado e inerte.

Al fondo de la sala, Alejandra desaparecía tras un haz de luz.



Fin



miércoles, 18 de marzo de 2015

Primavera de 1999, El Diario de Greta


24 de Mayo

El día comenzó como un lunes cualquiera, de camino al colegio, Hans rezagado no me alcanzaba, como de costumbre tuve que aminorar el paso, girarme y propinar un buen grito para que mi hermano espabilara, en el momento de darme la vuelta vi algo en el cielo, parecía un cometa, iba a caer sobre nuestras cabezas, esa fue mi impresión, pero aquello, que no era ningún cuerpo celeste, cayó a seis manzanas de nuestro hogar, todo se iluminó tras un gran estruendo que ensordeció el pueblo por completo, una ola de tierra nos engulló...

25 de Mayo

Tan solo recuerdo a mi hermano llorar, nuestros padres nos habían dejado en mitad del bosque, nos arrancaron de la cama como a dos cebollas de media estación, Hans dormía, yo sabía que algo así ocurriría, las paredes de nuestra casa eran de papel de fumar, oí la conversación que mantuvieron mis padres aquella noche, me provisioné con frutos secos y un pan de maíz, lo escondí en el interior de mi vieja almohada y me aferré a ella, cerré los ojos con fuerza y deje que mi padre me llevara en brazos, solo recuerdo a mi hermano sollozar, tuve que realizar un monumental esfuerzo por no hacer nada, algo me susurraba en mi interior, será mejor así... Me decía. Por el camino, sigilosamente fui dejando caer unas pocas cáscaras de avellanas que llevaba ocultas en las manos, aferradas al cojín.

26 de Mayo

Desde la profundidad del bosque, entre los delgados y altos árboles de tronco y ramas secas, podíamos oír el silbido de las balas, las explosiones y algún que otro estremecedor alarido, a tres millas de nuestra casa, la muerte y la destrucción eran las sombras que no lograban atrapar nuestros pies. Hans comía pan de maíz recostado entre unos arbustos, yo pensaba en cual debería ser nuestro siguiente paso. Solos, hambrientos, no podía permitir que "eso" ocurriera, Hans necesitaba que su hermana mayor lo protegiera y mi voz interior continuaba susurrándome al oído... Camina, sigue el río, el agua os llevará... Abandoné la idea de dar marcha atrás y seguir el rastro de cáscaras de avellanas que nos llevaría de vuelta a nuestro hogar, eso nos hubiera conducido a una muerte segura, ahora lo sé, mantuve una breve pero intensa charla con Hans... Sigue mis pasos, no te quedes rezagado, pronto estaremos a salvo.

28 de Mayo

Escribo con el hueso de algún animal sobre la tierra empapada, jamás olvidaré la palabra que dejo inscrita atrás, si salimos con vida de esta, la tinta será la huella imborrable de estos días, no tenemos nada para comer, por suerte, el agua dulce del río, sacia nuestra sed, pero cada vez nos cuesta más dar un solo paso y lo peor es que no sabemos hacia donde vamos, si algo nos aguarda tras las montañas.

30 de Mayo

Sí, mi susurradora voz interior tenía razón, el agua del río nos llevó a un lugar, tras las verdes montañas, un sendero, una casa de marrón chocolate, una anciana nos abrió las puertas, nos dio alimento y té caliente con miel, nos arropó y dormimos un día entero.

10 de Junio

Mi hermano está encerrado en una jaula para osos, yo he logrado escapar, he cogido una libreta y una pluma con la que escribo estas letras, escondida en el establo de esa infame bruja, siento que se acerca, escucho el gruñido de la puerta, mi voz interior me susurra de nuevo... ¡Corre Greta, corre! ¡Lanza al fuego a esa maldita mujer y regresad a casa, la guerra ha terminado!.


Fin


Relato versión de "Hansel y Gretel, cuento de los Hermanos Grimm" para el concurso del Círculo de Escritores.



martes, 17 de marzo de 2015

Feliz Cumpleaños 2 (El Regreso de Madre e Hija)


Ambas fueron tocadas por la roja mano del diablo, desde el mismo momento de su nacimiento.

Abrieron las puertas que conducían al camino tenebroso, donde el cuchillo, el mazo y el fuego, todo lo podían borrar.

Un sendero a las profundidades del terror y la sangre.

La Venganza solo fue la llave, ahora el mundo entero se presentaba ante ellas, bajo el filtro de sus miradas, hambrientas de suculento horror.

                                                                           *   *   *

- ¡Eres una maldita perra, Mónica! - Le gritó su novio, ante sus compañeros de trabajo-.

Ella lo observaba con los pies anclados al suelo, sus manos apoyadas en las caderas y la cabeza ligeramente inclinada, hizo una pequeña pompa con el chicle de fresa y lo explotó hacia dentro, creando ese sonido metálico tan sugerente, con aquel generoso escote, ventanal de dos enormes pechos, sus pezones señalaban directamente a los ojos de Marcos.

Imaginaba su masculino rostro, su pronunciada mandíbula, su cabello graso y moreno, su hermosa cabeza de chorlito sería una piñata perfecta, sus sesos saldrían por el lóbulo izquierdo, el bate de metal golpeado con saña, trocitos de cerebro como golosinas, chucherías viscosas, creando un precioso cuadro surrealista en la pared de su habitación, justo al lado del póster de Evil Dead.

Mónica regresó de su elucubración al mundo de los seres despiertos, abrazó fuerte a Marcos, sonrió, se mojó los gruesos labios pintados de fucsia love y le besó el cuello, antes de susurrarle en el oído:

- Tu maldita perra, Marcos.

Él le dio media vuelta, la agarró de las tetas y salieron fuera del Star Burguer, su turno había acabado.

Al día siguiente era el cumpleaños de Marcos y este no quería romper con Mónica antes de tiempo, deseaba que esos morritos gordos besaran a su amiga, barra de carne, por última vez, pensó que sería un buen regalo de despedida.

El jefe de aquella franquicia era el padre de Marcos y les había cedido el local para la siguiente noche, tras cerrar las persianas al público, allí celebrarían su veinticinco aniversario.

Grasientas hamburguesas, patatas fritas, no podían faltar unos deliciosos nuggets y alcohol, muchísimo alcohol, mas una buena sesión de techno para desencajar huesos.

                                                                             *   *   *

Laura mantenía un idilio con Santiago, padre de Marcos y dueño del Star Burguer, ambos se presentarían por sorpresa en la fiesta de sus hijos, la madre de Mónica llevaría un gran bol de ponche de huevo para amenizar el jolgorio, luego se marcharían, dejando a los jóvenes acabar la noche hasta altas horas de la madrugada.

Laura solo quería tener un detalle con el novio de su hija, como señal de agradecimiento hacia su padre, que llevaba un par de meses pagando todas sus facturas, eso sí, engañándola con cualquier jovencita que se le pusiera a tiro en su despacho, donde acumulaba currículums, con la falsa promesa de obsequiarlas con un puesto de trabajo, en aquellos horribles tiempos de crisis.

Mónica y Marcos tumbados desnudos en la cama de él, miraban una película en la pantalla de alta definición, un hombre con chaleco blanco y pajarita granate se daba la vuelta, cara a cara con un personaje de traje oscuro...

- Segundas partes nunca fueron buenas, Conrad-.

El disparo de una LeMat de nueve cartuchos le hizo un tercer ojo en la frente al hombre teñido de hollín, un boquete por el que se podía ver al otro lado, una diabólica y estridente risotada.

- Menuda mierda de peli, ¿No? Preciosa.

- Pues sí, ¿Follamos?

Al día siguiente, a las 22:45 de la noche, Marcos bajaba la persiana metálica del Star Burguer, seis colegas preparaban las hamburguesas y el resto de la cena, Juanka pinchaba el tema de "Feliz Cumpleaños" versión bombo, rebombo y waka waka.

- ¿Que llevas en esa bolsa de deporte que has dejado en el vestuario, cariño?

- Tu regalo, mi amor, tu regalo.

Tras la indigesta comida basura, cubata viene, cubata va, la persiana se abrió sin que nadie prestara atención, allí estaban Laura y Santiago con el gran bol de ponche de huevo.

                                                                            *    *    *

Laura le propuso a su amado ir un momento a su despacho, quería agradecerle todo lo que estaba haciendo por ella y por su querida hija, antes de abandonar la fiesta.

Mónica fue al vestuario en busca de aquella bolsa de deporte que pesaba como un muerto.

Eran las doce en punto, Laura tenía en sus manos la carnosa vara de Santiago, a punto de introducírsela entre sus labios Red Passion, Mónica en las suyas sostenía el mango de un gran mazo de hierro, aún lucía sangre reseca, de algún otro aniversario, en su brillante cabeza de metal pesado.
Santiago gemía con los ojos en blanco, sentado e inclinado hacia atrás, con sus bastas y gruesas manos  posadas sobre los hombros de Laura.

Marcos se preguntaba porque demonios tardaba tanto aquella maldita perra, solo podía imaginar una última mamada de cumpleaños antes de darle puerta, estaba de espaldas a la mesa donde Juanka ponía el odioso tema del "Pollito pío" cuando...

Mónica levantó el mazo un metro sobre su cabeza y lo dejó caer con fuerza.

La cabeza de su madre se espachurró con el miembro de Santiago aún en su boca, los ojos reventaron junto a los testículos de su amado, mezclándose en una viscosa salsa de sangre y esperma.
El estridente y agudo alarido de él estremeció al mismísimo diablo, que agarró su corazón carbonizado del susto.
Allí en el infierno temían el momento en el que descendiera la esbelta figura de Mónica.

- Me he cansado de tí, ¡Madre!. - Rió la chica antes de escupir sobre su curvada espalda -.

Al otro lado del pasillo y de las puertas de la sala comedor, nadie había oído absolutamente nada, con los bafles retumbando el tema versionado de Terminator del Máquina Total 3.

Mónica, con la cara hecha un cuadro abstracto, surcos de rímel y lágrimas de sangre, volvió a unirse a la fiesta, esta vez, cuchillo en mano.

Como un tornado, giró y giró, dando vueltas como una bailarina del Lago de los Cisnes, blandiendo la hoja de su gran puñal, tajando a los invitados, en el vientre, en los brazos y piernas, clavando y desclavando su cuchillo, al son de la música, una y otra vez sobre los cuerpos de los que allí, embriagados por el alcohol y el ambiente festivo, iban cayendo al suelo con sus mortales heridas.

Dejó a Marcos para el final, arrodillado suplicaba por su vida, Mónica de un solo movimiento perfecto, abrió una enorme brecha en su cuello, dio media vuelta como último paso de aquel macabro baile y sonrió satisfecha.

23 de abril, también era su cumpleaños, Mónica soplaba sus veinticinco velas sobre la cabeza de chorlito de su ex-novio.

Regresó al vestuario, agarró su bolsa de deporte y sacó un pequeño bidón de gasolina.

Empapó los cadáveres y todo el local, abrió a medias la persiana metálica, entonces vió allí ,sobre la barra, el gran cuenco de ponche de huevo, aún tapado con film transparente.

Se sirvió un buen vaso y bebió un gran trago.

Se acercó a la salida y encendió una cerilla, alzó el vaso y musitó...

- Feliz Cumpleee .. Aaaa... Ñooooos - Su cuerpo se desplomó irremediablemente, su madre había rellenado aquel brebaje con una buena dosis de somníferos y ketamina líquida para celebrar aquella velada, de terror y sangre, junto a su hija-.

El fuego prendió el río de gasolina que había llegado a empapar el bello rostro de Mónica.

Todo ardió, el Star Burguer, la carne humana, la carne inhumana, las huellas, el pasado, el presente e incluso el futuro.

En un infernal instante, se acabó la fiesta.


FIN

Para leer "Feliz Cumpleaños 3" pincha
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domingo, 15 de marzo de 2015

Muertes y Vidas de Ádam

Las muertes de Ádam no son las suyas propias, no os hablo de las diferentes vidas de su espíritu, de sus viajes en distintas pieles, no me refiero a la reencarnación, ni a ningún otro tipo de incursión metafísica.

Las muertes de Ádam son las de aquellas personas que se fueron dejándole un vacío, una imprenta imborrable en el alma, un hueco en su interior qué, con el tiempo, se llenaría de algo nuevo que lo haría más fuerte, más flexible, más sabio.

A esto se le llama resiliencia y Ádam salió victorioso de la pena, del luto y de la soledad.

Reencontró el sentido de la amistad, de la familia y de la unión, por dejarse vencer de nuevo por la fuerza del verdadero amor.

Porque cuando Ádam creyó haberlo perdido todo, tomó una decisión, no pensó que existiera una correcta y otra equivocada, sin embargo, acabó por elegir seguir con vida, más allá de la mera supervivencia, gozó de nuevo, sintió otra vez que es amar y ser amado, hasta la muerte y más allá de ella.

Aferrado a la idea y a la ilusión de volver a ser feliz, el amor regresó a Ádam, aparecieron otras personas, que al igual que él, continuaban vivas, con sus mismos deseos y esperanzas.

Las muertes de Ádam son las muertes de todos nosotros, irremediables e imperdurables.

Las vidas de Ádam son las vidas de todos nosotros, remediables y finitas.

Desde el inicio a su fin y desde el fin a su inicio.





viernes, 13 de marzo de 2015

Feliz Cumpleaños

Desenvolvió el paquete de carne y la sangre fluyó hacia los bordes, deteniéndose en los pliegues del interior plastificado, una jugosa pieza de fiambre de cerdo, lista para ser troceada y empanada, cuchillo en mano, deslizó la afilada hoja y descuartizó la vianda,  una bandeja de deliciosos nuggets, la freidora salpicaba el aceite hirviendo como fuegos artificiales ante la satisfactoria mirada de Javier. Llenó el inmenso bol de ponche de huevo, añadió medio litro de brandy y veinte cucharadas soperas de azúcar de caña, melaza qué suavizaría el alcohólico brebaje con un generoso toque dulzón, aquello pondría a buen tono la inolvidable fiesta de cumpleaños.
De nuevo sonreía, orgulloso de su menester, el encargado del buffet.

Mario colocaba los regalos sobre la mesa, decorada con frases dedicatorias, firmas y divertidos dibujos en honor al homenajeado.

Alberto planificaba la sesión musical, temas de festiva actualidad, un kit de baladas y una recopilación de techno para el tramo final.

Sandra y Mónica recargaban el local de serpentinas y globos, preparaban el cotillón, paquetitos de confeti y un gran baúl de disfraces.

El resto de invitados llegaron entre las seis y las ocho de la tarde, a las nueve llegaba Alfonso para celebrar su cuarenta aniversario en aquel convite sorpresa, en aquella gran nave de alquiler que por aquel entonces cumplía todos los requisitos de la que parecía, iba a ser una gran juerga.

Laura, la novia de Alfonso, debía llevarlo allí sin que él sospechara nada, la mayoría dudaba de que así fuera, a Laura le costaba muy poco abrir el pico en los momentos más inoportunos.

La idea había sido de Sandra, la hermana de Alfonso, organizadora del encuentro, delegó las tareas, elaboró el plan sorpresa con Laura y reunió al resto de invitados. También propuso el tema de la fiesta, un cumpleaños al más puro estilo infantil, como esos a los que habían asistido muchos de los que estarían allí aquella noche, amigos de toda la vida recuperando la diversión olvidada del ambiente inocente y colorido.

No faltaría un buen payaso para amenizar el guateque, de eso se encargaría Ismael, el gracioso y chistoso del grupo, maquillado de blanco y con una gran sonrisa roja, párpados violeta y cejas gruesas de negro, una peluca rosada, nariz de goma, zapatones y traje de coloridos lunares, un payaso de los de siempre. Show y risas aseguradas, Ismael era puro cachondeo.

Las nueve y media, todos escondidos, las puertas se abren y entran Alfonso y Laura.

¡¡¡¡ Sorpresaaaaaaaaaaaaa!!!!
                                                                           *   *   *

Los bafles de alta fidelidad retumbaban con el insoportable "Pollito Pío" mientras la mayoría se desenvolvía estupendamente en la improvisada pista de baile, realizando a cual movimiento más ridículo, batiendo los codos, cacareando y despegando los pies del suelo con bochornosos meneos de trasero. Habían arrasado con la merienda cena, volaron las patatas chips, los bizcochitos de chocolate, las mini pizzas y un sinfín de delicias de latas en conserva, pero lo que verdaderamente triunfó fueron los exquisitos nuggets que, tan minuciosamente, había preparado Javier.

Bien hinchados de comida basura, ahora bailaban los temas musicales festivos del momento, ingiriendo dulzón ponche de huevo como cosacos.

- ¿ Tu nueva novia? - Preguntó jocoso Alfonso a su hermana-.

- ¡Alfonsito! Se llama Mónica, llevamos dos meses juntas.

- Un placer Mónica, cuida bien de mi hermanita, ¡Eh! ¡Ya parece bien borracha!

- ¡Alfonsito! Sé cuidarme sola y tengo veintitrés años, puedo beber lo que quiera.

Los tres rieron, se abrazaron y continuaron el baile, envueltos por una buena onda fascinante, la fiesta estaba siendo todo un éxito.

Laura se puso de pie sobre una silla y exclamó a viva voz:

- ¡Que abra los regalos, que abra los regalos!

El resto de invitados se unió al instante.

- ¡¡¡ Que abra los regalos, que abra los regalos!!! - Dieciséis adultos como niños chillones
incontrolados por la ausencia de sus padres-.

Un emocionado Alfonso abría los regalos... Corbata de Star Wars, camiseta de Los Vengadores, DVD del making off extendido del Señor de los Anillos, un friki desbordado de alegría, sus grandes amigos lo conocían bien y acertaban con cada uno de los presentes, pero lo qué más ilusión le hizo fue aquella foto enmarcada, donde con diecisiete años posaba junto a sus mejores amigos, Mario, Javier, Alberto e Ismael, cinco chavales de aspecto gamberro ante las puertas del Chrysler azul del padre de Alfonso, con pícaras sonrisas y valiosa amistad grabada en sus rostros. El homenajeado alzó el brazo, mostrando aquella foto con inmenso orgullo y gritó:

- ¡Gracias colegas! ¡¡¡Qué siga, qué siga, la fiestaaaaaaaa!!!

La mesa, donde antes estaban las bandejas de comida, rebosaba ahora de botellas de licor y refrescos, cubata viene, cubata va, embriagados, les llegaba el turno a las baladas, Alberto  daba al play, era la dulce hora de bailar pegados y magrearse un poco envueltos por la tenue claridad de los pocos focos que quedaban encendidos.

Un corro se creó al rededor de Laura y Alfonso mientras sonaba, "Sé un poco de tí" de Damián Serrano, se besaron suave y lentamente, con infinita ternura, ante un unísono... "Ooooooh" de todos los presentes.

Sandra y Mónica se subieron, agarradas y a trompicones, por la ebriedad del alcohol y la atmósfera festiva, sobre la mesa de los regalos, anunciaron nuevo tema:

- ¡¡¡ La hora del payaso ha llegaaaadoooo!!!

Ismael, como una cuba, logró ser el descojone de la noche, tan solo aparecer en escena bajo el único foco encendido, iluminando su protagonismo, con su vestimenta de payaso, hizo saltar las lágrimas,  acompañadas de sonoras carcajadas, por parte del entregado público, sobretodo de sus cuatro amigos qué, literalmente meándose encima y haciendo la croqueta por el suelo, vitoreaban sus chistes, sus simuladas, y otras no tanto, caídas y tropiezos, monumental borrachera lucía en su divertido y picantón show, repleto de auténtico desmadre.

Luego fue el momento de la tarta, Sandra decidió junto a Laura sacarla un buen rato después de empezar con las copas, así podrían bajar un poco el subidón del alcohol con el azúcar del rico pastel y luego, continuar bebiendo al ritmo de los temas techno que había preparado Alberto, hasta acabar la fiesta a altas horas de la madrugada.

La mayoría de los asistentes, excepto la joven Sandra y su acompañante, tenían entre treinta y tantos y cuarenta y pocos años, muchos de ellos, padres, habían colocado a sus hijos y no abandonarían la posibilidad de disfrutar de una larga noche.

                                                                             *   *   *

Trás soplar las cuarenta velas en tres veces y una ronca tos de fumador empedernido, después de pedir mentalmente su deseo, Alfonso cortó la tarta en dieciséis partes, más o menos, iguales.
Zamparon como chiquillos en honor al tema infantil de la fiesta, tiraron confeti y serpentinas, se pusieron los gorritos y se llevaron a la boca los matasuegras del cotillón, pero...

... En un mortífero instante... Todo se sumió en la más completa oscuridad.

Silencio, la música seguía sonando.

Ceguera, tres focos continuaban alumbrando la inmensa nave.

Uno a uno fueron cayendo los invitados inconscientes al suelo, tras un fuerte mareo y un dolor de cráneo insoportable, todo fue oscuridad, los presentes se fueron desplomando, desmayados por la potente mezcla de somníferos y ketamina líquida con la que alguien había bañado la cremosa nata que cubría el delicioso y sumamente intoxicado pastel.

Al pasar unas cuantas horas, poco a poco se fueron despertando, con un terrible dolor de cabeza, los allí presentes, se hallaron sentados, uno al lado del otro, creando un amplio círculo, alrededor de una silla clavada al suelo por listones de madera y clavos, bien atados, con las manos a las espaldas y amordazados con cinta americana.

En la silla central estaba sentado Alfonso, atado y amordazado al igual que el resto de sus compañeros,  junto a él, ataviado con el traje de coloridos lunares y una máscara del color del blanco folio, de la resplandeciente luna llena, se presentaba con voz distorsionada, por algún tipo de aparato, oculto bajo aquella siniestra careta inexpresiva...

- Ahora empieza el verdadero y auténtico espectáculo de la fiesta.

Nerviosismo, temor, pánico, llantos, respiración nasal.

Todos se sentían morir ante aquella macabra figura que les amenazaba inquietante y en diabólica pausa, sujetando el mismo cuchillo con el que el homenajeado había cortado la somnífera tarta, sosteniéndolo en una de sus manos, enfundadas en negros guantes, con la afilada hoja acariciando el temeroso rostro de Alfonso.

- Mira allí - señaló con la punta del cuchillo, más allá del círculo de invitados-.

Con las piernas descubiertas y los pies descalzos, en bragas y sujetador, encapuchada con un saco, con la boca tapada, gemía una mujer, apartada del grupo.

- Esa de ahí será una de las sorpresas que he preparado para ti en esta noche tan especial.

Arrancó de un fuerte tirón, la cinta de la boca de su principal apresado.

- ¡¡¡ Sueltameeeee !!! - Lloraba -. ¿ Que haces Ismael? ¿ Porque haces esto Ismael? - Sollozaba -.

Alfonso daba por sentado, por la vestimenta de payaso, que se trataba de su amigo.

- Mira ahí, en frente tuyo - volvió a señalar- .

Y ahí se encontraba Ismael, atado y amordazado junto al resto. Todos sudorosos y respirando dificultosamente por la nariz, llorando, sollozando, interiormente blasfemando y maldiciendo pasar por aquella terrorífica y horrible experiencia.

- ¿Porque? ¿Porque, preguntas? ¡Hijo de puta! ¡¡¡ Hijo de Satanás!!! - Gritó mientras alzaba el cuchillo de nuevo y lo dejaba caer, penetrando el filo en la carne del moflete de Alfonso, cortando una gran loncha hasta desfigurar su labio superior y luego tajando el inferior, dejó colgada, como una panceta, la mitad de su rostro.

Un dolor inimaginable se apoderó del cumpleañero, brotó sangre para llenar un cazo, empapando su pecho.

Los demás cerraban los ojos con fuerza para no ver y los abrían con la inútil esperanza de despertar, se ahogaban con sus propias mucosidades.

Les destapó a todos las bocas, arrancó las cintas para que no volvieran a caer desmayados por la falta de oxígeno. Todo olía a mierda y orín.

Agarró a la chica encapuchada, la arrastró al centro y la dejó allí, frente a Alfonso.

- Observa, - dijo con su aguda y distorsionada voz -. Y le descubrió la cabeza.
Algunos gritaban y la figura del terror los mandó callar, con tremendo éxito, al acercarse a ellos, cuchillo en mano.

- ¡Sandra! ¡ No! ¡ Sueltalaaaaa porfavoooor! - Pedía con bramidos y clemencia -.

- Tu hermana , la puta de tu hermana, la puta lesbiana de tu hermana.

Apoyado en una pata de la silla descansaba un mazo de hierro, el enmascarado soltó el cuchillo y cogió el mazo, se acercó a la hermana de Alfonso, levantó el mazo a un metro  sobre su cabeza y con tremenda fuerza...

Los ojos de Sandra salieron de sus cuencas, como dos pequeños y veloces proyectiles, creando una larga parábola en el aire y cayendo irremediablemente en el enorme bol vacío de ponche de huevo.

La superficie del cráneo, de la ipso facta fallecida Sandra, estaba totalmente pegada con los dientes de su mandíbula inferior, un cuadro un tanto tétrico  y sangriento para la vista de su pobre hermano y la de los allí presentes.

                                                                            *   *   *

La asesina y brutal presencia dejó caer algo sobre las piernas del qué, entre llantos y alaridos, permanecía sentado y maniatado. Posiblemente era la peor fiesta de cumpleaños que jamás había celebrado.

Aquello que posó encima de Alfonso era la foto enmarcada de él y sus cuatro mejores amigos.

- ¿Quién te ha regalado esta maravillosa fotografía? ¡Yo! ¿ Quién hizo esta maravillosa fotografía?
¡Yo! ¿ No me recuerdas querido Alfonso? ¿ No recuerdas tu diecisieteavo cumpleaños? ¿Aquella fiesta en la montaña? Me llevaste en el coche de tu padre, nos encontramos allí con tus amigos. ¡Hijo de puta! ¿ No lo recuerdas? ¿ No me recuerdas, Alfonsito?

- Tu último regalo - sentenció la persona tras la máscara de temible inexpresión - Yo no olvido aquella noche en la que os hice aquella fotografía a ti y a tus amiguitos, no olvido como me violaste, ni como tus putos amigos te observaban desde la lejanía sin mover un solo dedo, no olvido como me violaste y me engendraste, ¡Cerdo hijo de puta!. ¡Acércate Mónica!

Mónica se levantó de entre el grupo, fingía estar atada como el resto, pero tan solo permanecía con las manos a sus espaldas en aquel diabólico y vengativo juego.

- Hola papá - masculló la joven - .

Laura, por fin, se desenmascaró y cedió el cuchillo a Mónica y esta, sin más demora, atravesó el petrificado corazón de su padre, dándole una instantánea muerte.

- Este era tú último regalo, ¡Cabrón!.

Empaparon de gasolina al resto de invitados y prendieron fuego a la nave, serpentinas, confeti, carne humana, todo ardió aquella misera noche de juerga hasta altas horas de la madrugada.

Después de tanto tiempo, Laura explicó a su hija lo que le había ocurrido en aquella salvaje fiesta, veintitrés años atrás, en la que le fue arrebatada su inocencia, cuál era el origen de su terrible y constante tristeza.

Laura se reencontró con Alfonso, él la había olvidado, no recordaba su mirada inocente, ni su rostro de pánico en aquella fatídica noche. Se lo cameló de nuevo como quiso y acabó por conquistarlo, Mónica hizo lo suyo con Sandra, un ligue más, una nueva invitada a la fiesta de cumpleaños.

Ambas, tocadas por la roja mano del diablo, sentían sed de venganza, necesitaban saciar su hambre de horror, marca que llevaban las dos desde el mismo momento de su nacimiento.

Aquella noche fue la última para catorce personas, algunas inocentes, otras culpables, y un nuevo comienzo en las vidas de madre e hija, en un camino tenebroso, que tan solo cobraba sentido con el cuchillo y el mazo, con el fuego, capaz de borrar las huellas y el pasado, con el terror y la sangre.

                                                                             

  FIN

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martes, 10 de marzo de 2015

Una Vida

Agarró la mochila que le había regalado su padre por su octavo aniversario, llevaba tres años sin verlo, metió la cantimplora de las excursiones del colegio, las llaves de casa, sin llavero, le gustaba que no tuvieran ningún peso, frotar las yemas de sus pulgares en el filo de la  cordillera de metal antes de introducirla en el cerrojo, era una agradable pausa antes de entrar, le relajaba. Y por último introdujo el machete con funda de piel y se marchó.

Tenía dieciséis años cuando abandonó el nido y veintidós cuándo regresó.

Durante esos seis años conoció el amor y el desamor, la amistad y la traición, aventuras y desventuras lejos del hogar, pero siempre tuvo un pie fuera y otro dentro, las puertas estaban abiertas al llegar, como una señal de bienvenida, añoró no sacar sus ligeras llaves y aquella pausa relajante, pero pudo hacerlo muchas otras veces antes de marcharse de nuevo para siempre.

En su primera incursión en el mundo adulto aprendió a valorar ciertas cosas que antes no lograba sentir como parte de sus necesidades vitales, no respiraba del mismo modo ansioso antes de tomar una decisión, ahora esperaba lo mejor y se preparaba para lo peor y no temía equivocarse, quería vivir más allá del mero hecho de ser y estar, sentía la increíble necesidad de brillar.

Admiraba las estrellas, tumbado en la hierba de cualquier lugar, una noche despejada y la nuca en la tierra y sus ojos en el cielo nocturno, era la pantalla de cine más espectacular a la que podía aspirar, la película que más le mostraba sobre quien era él y sobre lo que debía hacer.

Se independizó de su primera familia y formó una, trabajaba con entusiasmo y criaba a sus hijos con pasión y paciencia, procuraba enamorar cada día a su mujer y esquivaba la ira, la confusión y la desgana con sabiduría.

Fue feliz hasta su muerte y después de ella, también.



jueves, 5 de marzo de 2015

Ocurrió en el Bar Misterio

(Dedicado a mis nuevos amigos y amigas 
de letras que me animan a seguir escribiendo... Gracias)

No recuerdo si fue un sueño, una pesadilla o si se trataba de la mismísima realidad, sentía estar despierto, deambulaba por un callejón triste y helado, caminaba sin decisión, mis pies paseaban sin que yo les ordenara el paso, allí tras unas cajas de cartón mojadas, un gato se lamía una pata, no lograba verlo, pero sabía que estaba ahí escondido y al pasar por delante pude verificarlo, parecía haber llovido, un sendero estrecho de piedras, un charco, media luna reflejada en él, alcé la mirada, como una uña clavada en el cielo, me observaba inmóvil y perturbadora.

Sequé el sudor frío de mi frente con un pañuelo, en él había un bordado, las siglas "E.P", no sabía cual era el significado de aquellas letras, de hecho no sabía absolutamente nada, ni mi nombre, ni mi pasado, ni  de donde venía, ni donde me encontraba, ni que extraña fuerza me empujaba hacia delante.

Mis piernas me condujeron a un callejón y al final de este, crucé una puerta, pude leer que en un cartel rezaba, "Bar Misterio".

Siete mesas puestas en círculo, individuales y ocupadas, rodeaban una octava que se situaba en el mismo centro del local y en ella me fui yo a sentar, la camarera, una mujer joven de larga cabellera me trajo una copa sin antes preguntar, yo la sujeté, sin remedio, entre mis manos y bebí despacio el contenido, no tenía ningún sabor, tampoco sació mi sed.

Entonces empecé a tener conciencia del lugar y de aquellas personas, cada una sentada en su mesa, la camarera tras la barra, todos me observaban, esperando a que reaccionase, no sé porqué, pero así fue, de pronto descubrí que conocía sus nombres.

Sentí un latigazo eléctrico en mi cabeza y sus nombres se escribieron en mi memoria.

Un hombre, Ricardo, a su lado una mujer, Julia se llamaba, la seguía María, luego Mar, Alejandro, Ana y Federico, cerrando así el círculo. El nombre de la camarera era Jara y lucía el tatuaje de una Campanilla en el hombro.

Me sonrieron al unísono en cuanto averigüé sus identidades, yo no dije absolutamente nada, pero ellos sabían que los había reconocido, después cada uno de ellos sacó una pequeña libreta y un bolígrafo de sus bolsillos y empezaron a escribir.

Escribieron mi nombre, mi pasado, de donde venía, donde me hallaba, quien era yo y lo que me iba a suceder a partir de entonces. Se trataba de un inocente juego de complicidad.

Cada uno de los presentes, en aquella extraordinaria comunidad, escribió una parte del relato del que, por fin comprendí, yo era... El Protagonista.


FIN

miércoles, 4 de marzo de 2015

El Secreto de los Calzones Mágicos

Federico abrió su regalo de cumpleaños.

- ¿Unos calzoncillos? ¡Menuda mierda de regalo!

- No son calzoncillos - le explicó su abuela- son calzones.

- Pues calzones o calzoncillos... ¡Una mierda de regalo!

Mientras tanto, en un mundo paralelo al nuestro...

Federico abrió su regalo de cumpleaños.

- ¡¡¡Calzoncillos mágicos!!!

- No, Federico... ¡Calzones mágicos!

- Los calzones mágicos me han hablado, tengo que salvar a alguien, le apresa un terrible mal.

Cruzó una odisea de brujas, ogros, dragones y demonios hasta llegar al calabozo donde lloraba aquel a quien debía liberar, introdujo sus manos entre los barrotes de la celda...

... Al otro lado de la barrera invisible que separaba ambos mundos de aquel multiverso...

Federico escuchó su propia voz que le susurraba:

- Tranquilo amigo mío, he venido a salvarte, ponte los calzones mágicos, dale las gracias a tu abuela y besa su mejilla tres veces, te lo prometo, los calzones mágicos me han vuelto a hablar, haz lo que te digo, solo así, de tu mazmorra, podrás escapar.

Fin

Pastel de Cuerno de Unicornio

En el reino de las Petunias de Calabacín, famoso era el desmesurado sibaritismo del Rey Leonardo Boyero III.

Se le había antojado un postre, era sumamente difícil su elaboración y casi imposible obtener su ingrediente principal, más el Rey no escatimaba en gastos con tal de saciar sus más disparatados caprichos.

El rey quería un último pastel de cuerno de unicornio.

- ¡A partir de mañana comeré caldo de cola de sirena! - Ordenó a sus cazadores reales y a su cocinero, el gran chef, Almejillón -.

Los cazadores se separaron para apresurar su búsqueda, oscurecía, el rey quería pastel antes de irse a dormir.

Un cazador se topó con la fantástica criatura, tras un monte de orégano y flores de miel.

El trampero agarró su fusil, apuntó hacia su presa y observó sus brillantes ojos.

- No me matéis, soy el último unicornio que queda con vida en vuestro reino, si acabáis conmigo, desaparecerá la fantasía, nuestros cuernos son la fuente de toda imaginación.

El súbdito hizo caso omiso de la advertencia y disparó.

El rey jamás pudo saciar de nuevo su caprichoso paladar, tenía los ingredientes, pero sin fantasía, sin imaginación, sin creatividad, sus sabrosos platos ya nadie pudo elaborar, nunca más.


Fin

martes, 3 de marzo de 2015

La Indigesta Fantasía de Damián

El ser oscuro bañado de negro, el lápiz agrietando el folio blanco.

Damián huía con el cielo derrumbándose sobre su frágil cabeza, cuando el hombre teñido de diabólico hollín alcanzaba a pisotear su diminuta sombra, poco antes de salvaguardarse en una cueva de infinita profundidad, no vio luz alguna al final de aquel laberíntico túnel.

Sofía atendía el teléfono.

- No tengo idea de donde puede estar, busca entre los cojines del sofá... Sí Javier, en una hora más o menos... Tengo que colgar... Me han llamado de la guardería, Damián está enfermo... Cuelgo... Sí Javier... Sí...

Sofía colgó y marchó.

Con tan solo dos años de edad, Damián experimentaba su segunda incursión en el adulto mundo de la maquiavélica costumbre humana de provocar dolor.

Alzó sus pequeñas manos y desconchó el techo de la gruta cavernosa donde se hallaba, dejando que los rayos de luz del exterior penetraran hasta alcanzar sus vaporosas ideas, lágrimas de azufre azul se inyectaban en sus párpados, se alimentó de ellas, del río ocre que inundaba sus pies, una brecha que aumentaba de tamaño en las paredes de su prisión invitaron al señor color verde, a su hermana, la señorita naranja, todos sus primos se unieron, el rojo, el violeta, el rosa, el amarillo... Con sus manos apretadas, formando un cuenco, tomó del mar de colores que cubría su agitado cuerpo, bebió hasta atiborrar su estómago de aquella alucinante fantasía que parecía ocultarlo del ser oscuro que permanecía quieto tras él.

Sofía entró en la clase y encontró a su hijo de color morado, en una esquina, con los otros niños a su alrededor y la maestra rodeándolo con sus brazos, entonces empezó a vomitar, pinturas y trozos de papel, hasta que se encasquilló y se le hincharon las venas del cuello, Sofía dio una fuerte palmada en la espalda de su hijo y puso la otra mano frente a su boca y este devolvió aquello que apresaba en su garganta.

- Hemos llamado a una ambulancia - le comunicó la maestra a Sofía -.

- No hará falta - respondió ella-.

Sofía agarró su teléfono móvil y marcó, tuvo que esperar tres tonos, esa fue la pausa más dramática de su existencia.

- Javier, deja de buscar.

En su mano, entre grumos acrílicos, brillaba aquella maldita alianza y en los ojos de su aliviado hijo pudo ver que aquel acto no había sido una simple gamberrada, comprendió el comportamiento extraño de su hijo en aquellos últimos meses, entendió el significado de los dibujos que había estado haciendo su pequeño Damián, en los que aparecía aquel oscuro ser, bañado de negro, teñido de diabólico hollín, y supo en aquel mismo instante que Javier tendría que marcharse inmediatamente de su hogar, abandonar sus vidas.

No podía permitir que su hijo pasara por aquello, una vez más.



FIN